Tres episodios de Buffy, Cazavampiros
Cuando vi por primera vez la serie "Buffy, la Cazavampiros" pensé: "vaya cutrada de monstruos". Cuando me quise dar cuenta me había visto más de media serie. Entonces comencé a sospechar que aquella serie me gustaba. "Tate", pensé (bueno no fue eso lo que pensé, pero como es una expresión poco elegante voy a dejarlo así). "Este tío sabe lo que se hace". "Esto es más que una serie de adolescentes con "monstruo de la semana" y problemas de adolescentes."
Si, así es.
Whedon & Cía se atreven con todos los temas, y lo que es aún mejor, con todos los estilos.
El episodio musical “Once more with feeling” homenajea al género musical en varios de sus estilo. Y no soy yo muy dado a musicales. Vale que Cantando bajo la Lluvia o West Side Story están que te cagas, pero ni ABBAS ni CATS ni mucho menos CHEETAH-CAMP-SCHOOL-DISNEYECES .Algunos lo bordan en sus temas (Giles, Tara o Spike) Emma Caulfeld (Anya) demuestra su talento para la comedia. Sólo desentona el número de la brujas in love (Willow y Tara), y es que si no hay química
no hay nada que hacer...
En “Silencio” se saca de la manga un cuento de terror que nos hace pensar en aquellos Nosferatus y Caligaris de los años veinte, e incluso en que Whedon sea tataratataranieto de alguno los hermanos Grimm. En este episodio aparecen unos seres cadavéricos de dentadura metálica y traje negro, con unos sirvientes estilo Renfield que les acompañan en sus fechorías. ¿Cuáles son estas? Primero robar la voz a los habitantes de Sunnydale para posteriormente arrancarles sus corazones. Delicioso, ¿no?. Total, que con este argumento no encontramos con que todo el peso de las interpretaciones recae en la capacidad gestual de los actores, prueba que pasan holgados (salvo Mark Blucas, cuya interpretación es
lo más parecido al álgebra booleana: ceros y unos)
Por ultimo, y volviendo a la sexta temporada (maravillosa, experimental, salvaje en ocasiones) está el episodio “Normal otra vez”, en el que Buffy vive una doble realidad: Cazavampiros y paciente de un hospital psiquiátrico. ¿Ha sido todo el fruto de una mente en descomposición?¿En qué papel se sitúa el espectador ante eso?
Ese es Whedon, un niño grande capaz de contagiarnos a todos. El vampiro jefe. El Primero.

